Cuando compartimos una imagen en redes sociales podemos saber quién la ve (entre nuestros amigos) pero no sabemos en qué situación lo hace (pueden verla más personas de lo que nos gustaría) ni lo que hace con ella. Puede parecer paranoico pero las imágenes que subimos a Internet pueden ser vistas por millones de personas.

Las imágenes que subimos a redes sociales pueden ser enviadas por grupos de amigos, pueden servir a ciberdelincuentes para hacerse un perfil falso y calumniarte…

Basta una búsqueda en Google para llegar a webs con salas de chats privadas de intercambio de imágenes provenientes de redes sociales. ¿Cómo lo sabes? Fácil: los nombres de los archivos en cuestión siguen la nomenclatura de descarga de Facebook o WhatsApp, aunque también encontramos grabaciones de los directos o stories de Instagramo o, directamente, screenshots de perfiles públicos.

Por ello, por más seguro que te sientas en tus redes sociales por tener la cuenta privada no olvides que los cibercriminales conocen muchas maneras de tomar el control de tu cuenta y vulnerar tu privacidad. En esta época en la que compartimos numerosas imágenes disfrutando de nuestra vacaciones,  presta especial atención a lo que compartes.