¿Cómo se propagan los malwares por Internet? ¿Cómo acceden los cibercriminales a tus dispositivos y consiguen hacerse con su control? No es tan complicado como parece. Sucede realizando tareas cotidianas.

En estos cinco años el mundo de la ciberseguridad ha cambiado mucho, sí, pero sus palabras siguen siendo ciertas. Aún más si cabe con la llegada de todo tipo de objetos conectados. Cada vez pasamos más tiempo conectados a internet. Nuestro día a día es conectado, hasta tal punto que hay personas completamente adictas a sus dispositivos. Pero, si pasamos tanto tiempo “enganchados” a la tecnología por qué no nos paramos a pensar más a menudo en si la protegemos debidamente?

En su TED Talks de 2013, este mitad experto en seguridad, mitad show man, nos recuerda que no se trata sólo de la NSA que nos observa. En los últimos años se han puesto de manifiesto las técnicas de la organización estadounidense para espiar a los usuarios con programas gubernamentales de vigilancia masiva pero también problemas de privacidad en Facebook, Twitter y otros muchos servicios que utilizamos a diario.

Pues bien, James Lyne advierte de que deberíamos preocuparnos también por otros tipos de vigilancia sino de los ciberdelincuentes, cada vez más sofisticados, que se aprovechan tanto de una contraseña débil, como del carácter confiado de las personas.

“Hoy, los virus informáticos y troyanos, están diseñados para hacer todo; desde robar datos, verte en tu 
webcam y hasta robar miles de millones de dólares. Hoy, algunos códigos malignos que llegan incluso a 
atacar la electricidad, los servicios públicos y la infraestructura”.

Entonces, ¿cómo podemos proteger nuestra privacidad? La privacidad en Internet no existe. La publicidad online es el negocio del siglo XXI y, si es así, es porque nosotros lo hemos permitido. Y es que, no olvidemos que somos nosotros, los usuarios, los que deliberadamente hemos cedido a las empresas nuestros datos. Cada vez utilizamos más las redes sociales con la exposición pública que eso conlleva.